Los complementos del verbo

En esta lección vamos a meternos de lleno en las funciones de los complementos del verbo. No quiero ser exhaustiva pero sí repasar los fundamentos de los complementos verbales.

Nos servirán para escribir frases más complejas y para respetar la gramática y la ortografía, además de poder escribir frases claras. Si sabemos qué función cumple un elemento de la oración, podremos escribirlo correctamente y en el orden adecuado.

Este conocimiento te resultará útil para poder evitar errores como laísmo y leísmo, que se solucionan fácilmente si conocemos la norma, pero la norma nos obliga a tener claras las diferencias entre un Complemento Directo y un Complemento Indirecto, por ejemplo.

Además, como decía, necesitaremos tenerlo en cuenta cuando escribamos oraciones mucho más complejas, puesto que los elementos se pueden desordenar pero siempre siguiendo un orden lógico.

No me enrollo y vamos al tema.

Vimos la semana pasada que el verbo es la acción que realiza el sujeto. Podemos complementar la información del verbo indicando sobre quién recae la acción del sujeto (a quién le hace o dice algo, por ejemplo), cómo lo hace o qué es lo que come, canta, estudia, dice…

Dicho de otra forma, los complementos limitan el significado del verbo y, por tanto, acotan la información que tenemos del sujeto (que en el caso de los escritores será el personaje del que esté hablando el narrador).

El complemento directo

El complemento directo aclara el verbo. Lo explica y lo limita.

Hay verbos que necesitan mucho más el complemento directo porque su significado queda vacío si no lo complementamos.

El complemento directo se usa solo con verbos transitivos

Podemos decir “Juan habla” y no podemos complementar ese verbo. Tampoco podemos complementar el verbo “respirar”.

Los verbos que necesitan un complemento para entender su significado son los verbos transitivos.

Los que no lo requieren o no lo pueden llevar son los verbos intransitivos.

Para saber si un verbo es transitivo o intransitivo tenemos que preguntarle “qué”

  • qué mira
  • qué oculta
  • qué come…

Pero no podemos preguntar:

  • qué habla
  • qué duerme

Los verbos transitivos son aquellos que llevan, o pueden llevar, Complemento Directo.

¡Cuidado!

Hay verbos que pueden funcionar de los dos modos, transitivo e intransitivo, en función del significado que le estemos dando.

Por ejemplo vivir. Vivir en el sentido de estar vivo es un verbo intransitivo. No podemos preguntar qué vive de alguien que nos acaban de decir que está vivo.

Pero si tomamos este verbo con un significado de “experimentar” sí podemos preguntar qué experimenta. Podemos decir, por ejemplo:

Luisa vive el mejor momento de su vida.

Cómo funciona el complemento directo

Otro ejemplo:

Elisa cuenta dinero.

Dinero es lo que complementa de forma directa al verbo mirar porque es lo que nos da la información exacta de qué es lo que cuenta.

La forma más sencilla de saber si estamos ante un complemento directo es pasar la frase a la voz pasiva. Es decir: convertir el complemento en un sujeto.

Elisa cuenta dinero —> El dinero (que ahora es el sujeto) es contado por Elisa.

¿Lo ves?

Juan come manzanas —> Las manzanas son comidas por Juan.

¡Cuidado!

Juan pega a Beatriz.

Beatriz no es pegada por Juan. Lo que es pegado es un puñetazo, una patada o un bofetón. ¿Sí?

Si te fijas al preguntar “qué pega Juan” no podemos decir Beatriz.

Para responder Beatriz tendríamos que preguntar “a quién pega Juan”.

La pregunta para encontrar el Complemento Directo empieza por QUÉ.

Qué dice, qué pega, qué come, qué compra, qué habla, qué mira, qué piensa…

Aquí te dejo un ejemplo de un Laísmo, publicado en un tuit de la Policía Nacional.

En este caso, la frase: “deja de pegarla” significa que alguien está pegando algo, por ejemplo en una pared.

Imagina a una niña pequeña que tiene una pegatina y que engancha y desengancha constantemente en una pared. Su madre puede decir: “deja de pegarla”.
Espero que veas que es correcto porque responde a “qué” pega, la pegatina.

Pero si lo que pegas es una paliza a una mujer, sí debes dejar de pegarla (la paliza) pero sobre todo dejar de pegarle (a tu mujer).

¿Cómo saber cuándo poner La, le o Lo?

La regla de uso de la, le y lo

Lo que tienes que tener claro en primer lugar es que La, le y lo, son pronombres. Son palabras que están substituyendo a un nombre o a un complemento.
Los sustantivos masculinos que cumplen la función de Complemento Directo se sustituyen por lo (aunque le también está aceptado)  y por los en plural (les no).

Los sustantivos femeninos que cumplen la función de Complemento Directo son cambiados por la en singular y por las en plural.

Las palabras neutras (eso) se sustituyen por lo. No tienen plural.

Con el Complemento Indirecto todo es más fácil ya que quien recibe la acción del verbo, sea masculino o femenino se sustituye por le en singular y les en plural.

Ahora vamos a ver qué es el Complemento Indirecto.

Qué es el Complemento Indirecto

El complemento Indirecto indica quién es el que recibe, o sufre, la acción del verbo.

En el ejemplo del laísmo anterior, el de la policía, la mujer era quien sufría la acción, sobre la que recae, es un complemento indirecto.

Veamos algunos ejemplos.

Juan pega una bofetada a Beatriz

Una bofetada es el complemento directo

A Beatriz es el Complemento Indirecto —>es quien sufre la acción del verbo.

Beatriz lee un libro a su hijo

Un libro es el complemento directo (responde a qué lee y por tanto complementa el significado del verbo)

A su hijo es el complemento indirecto, es quien recibe el beneficio (o sufrimiento si el libro es malo) de la acción del verbo.

Ahora vamos a substituir por pronombres estos complementos:

Ya hemos visto algunos de ellos en el ejemplo del laísmo y leísmo.

A excepción de LA que sólo funciona con el complemento directo femenino, tanto el complemento indirecto como el directo se pueden substituir por los pronombres

me, te, se, nos, os, le y les.

Veámoslo:

Beatriz lee el libro a su hijo

Beatriz lo lee a su hijo (el libro)

Beatriz le lee un libro (a su hijo)

Para substituir los dos y evitar cacofonías: le+lo usamos el “se”.

Quedaría así: Beatriz se lo lee.

De esta lección lo más importante es que tengas claro cómo evitar laísmo y leísmo. Un error súper habitual y, cómo has visto, fácilmente evitable.

Por supuesto, el verbo tiene otros complementos, pero estos son los que, a mi entender, producen más errores ya que son tan sencillos que no nos preocupamos por cómo los redactamos.


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